Las familias disponían sus residuos en sitios baldíos o en sus propias huertas, aprovechando la materia orgnánica como abono.

Los residuos producto del barrido y limpieza de vías, se recogían generalmente los días martes en un carruaje tirado por un caballo (coche o zorra); y arrojados finalmente al río Negro. Cuando este bajaba su nivel se observaba gran cantidad de desperdicios en el fondo del cauce. Se tenía un jornalero que además de recoger los escombros presentes en las vías públicas, llevaba a cabo la limpieza de la plaza de ganado menor.